StitchFlow lleva la cuenta de las vueltas por ti, te lee el patrón en voz alta y te obedece cuando le hablas. Tú no sueltas la aguja.
Gratis. Funciona sin conexión.
Pierdes la cuenta, sueltas la labor para tocar la pantalla, buscas dónde te quedaste. Cada interrupción cuesta, y en un amigurumi de doscientas vueltas cuestan mucho.
Dile «siguiente» y avanza. «Repite» y te la vuelve a leer. Las manos se quedan donde tienen que estar.
Vuelta por vuelta, con los puntos dichos con todas sus letras: «seis puntos bajos en anillo mágico», no «6 pb en am».
Cierras la app, vuelves mañana y sigue exactamente donde lo dejaste.
Fotografía un patrón en papel o abre un PDF y lo transforma en vueltas que puedes seguir e ir marcando.
Materiales, horas, margen. Te da un precio y te genera la factura si vendes lo que haces.
Qué tienes, de qué color y de qué grosor. Para no comprar el cuarto ovillo del mismo azul.
Un mini curso en vídeo que va del nudo corredizo al anillo mágico, y una enciclopedia de puntos para consultar el que se te resista.
También: diseñador de cuadrículas para pixel art y punto de cruz.
Un interruptor en los ajustes y todos los botones de la app crecen: más grandes, más separados, con la letra mayor. Para artritis, para pulso inseguro, o simplemente para el móvil apoyado en la mesa mientras tejes.
botones normales · botones grandes
Se guardan en tu teléfono. La app funciona entera sin conexión: en el tren, en el pueblo, donde no hay cobertura.
Todo lo de arriba, con publicidad.
Sin publicidad, proyectos ilimitados, escáner de patrones y dictado por voz sin límite.
La suscripción se contrata dentro de la app.